Nuestro alumno, de cinco años de edad,
sufre una discapacidad auditiva, con un grado de deficiencia auditiva
media. En este grado, se presenta dificultad de percepción del habla
normal pero se puede adquirir el lenguaje oral, gracias a una
prótesis auditiva de la que dispone, además del apoyo logopédico ,
el cual recibe desde que fue escolarizado en el centro en el primer
curso del segundo ciclo de educación infantil.
Desde el punto de vista educativo, se
podría denominar al alumno “hipoacúsico”. Los alumnos
hipoacúsicos son aquellos que a pesar de presentar una audición
deficiente, ésta se considera funcional para la vida cotidiana.
Presentan deficiencias en cuanto a léxico, articulación o
estructuración y adquieren el lenguaje oral (considerado su
principal medio de comunicación) por vía auditivai
La causa de su discapacidad auditiva no
es genética, es perinatal, es decir, que la aparición de la sordera
surgió en el parto por falta de oxígeno.
En cuanto al ambiente familiar, el
alumno proviene de padres oyentes y, por tanto, en un principio, la
comunicación sería complicada, ya que los padres deberían
adaptarse a la capacidad comunicativa del niño y viceversa. Dado que
la sordera del niño es de nacimiento, los padres y el entorno
familiar de éste tienen asimilado, desde un principio, el problema
de comunicación existente.
El nivel socio-cultural de la familia
es de carácter medio, lo que supondrá al acceso de los recursos, en
ocasiones, será limitado.
Teniendo en cuenta todas las características anteriores, nuestro objetivo principal a la hora de trabajar con este alumno será introducir diferentes aspectos comunicativos que mejoren y faciliten la comunicación entre éste y las personas pertenecientes a su entorno próximo (compañeros, profesores y familiares).
i C.
Guillén Gosálbez y T. López Vicente, NECESIDADES EDUCATIVAS
ESPECIALES DEL ALUMNADO CON DISCAPACIDAD AUDITIVA
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